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Cientos de andorranos celebran el Día de la Mujer Cachirulera

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La Peña El Cahirulo ‘José Iranzo de Andorra’ celebró el Día de la Mujer Cachirulera por todo lo alto. Fue el domingo en San Macario y cientos de andorranos subieron hasta el lugar para disfrutar de esta festividad que ya se ha convertido en una tradición a la que no pueden faltar los cachiruleros de pro. Desde primera hora del domingo, el parque se llenó de gente dispuesta a pasar un buen día en familia o con los amigos. Para los más madrugadores se prepararon unos huevos fritos que se repartieron pasadas las ocho de la mañana. A continuación, cada uno se dispuso a pasar el rato como pudo: mientras los más pequeños jugaban en los columpios, disputaban pequeños partidos de fútbol o llenaban globos de agua que lanzaban sin temor a todo el que interponía en su camino, los mayores permanecían a la sombra de los árboles a la espera de que llegara la rondalla para celebrar la misa en torno a la una de la tarde.

Puntual a la cita, y a la par que la procesión del Corpus Christi recorría las calles de la Villa Minera, el párroco acudió a la cita para presidir una misa baturra en la que estuvieron presentes en primera fila las reales mozas junto al presidente de la peña, Jesús Cortés. Lo cierto es que no fue una homilía demasiado larga y pesada, pues las jotas amenizaron el tiempo. Los asistentes pudieron acompañar las melodías gracias al folio que se repartió con los versos de las canciones ‘Que flores tiene un almendro’, ‘Carcelera’, ‘Hay un Pilar que es de piedra’, ‘La Vena’, ‘Sin la cabecica atada’, ‘La Perdigana’, ‘Echa la escalera tierra’ y ‘Pastora del monte’. Al finalizar, María Calvo, actual Real Moza de El Cachirulo ‘José Iranzo de Andorra’ y la que el próximo mes de agosto le sustituirá en el cargo, Elena Alloza, se encargaron de repartir los claveles que presidieron el altar durante la eucaristía entre las mujeres que acudieron hasta el lugar.

En este día de convivencia en el que muchos cachiruleros se reencontraron después de mucho tiempo en San Macario también se prepararon unas apetitosas judías regadas con una refrescante sangría que los socios pudieron degustar bajo techo si así lo quisieron gracias a una gran carpa que se montó en los alrededores. Unos juegos para los más pequeños culminaron la jornada mientras los más deportistas aprovecharon para sintonizar la radio y seguir la Eurocopa en directo.

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* Más información en la edición impresa.

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