La educación pública es el sector fundamental para el desarrollo del país. La sanidad pública es necesaria para que los ciudadanos tengamos asistencia en caso de caer enfermos. Los servicios sociales son básicos para evitar riesgos de exclusión entre personas. Estas premisas, socialmente aceptadas, no han evitado que lo público se convierta en el blanco fácil de los recortes. Por eso, los trabajadores del sector, tanto funcionarios de carrera como personal laboral, salieron ayer a la calle para reivindicar que la crisis no debe traducirse en menos servicios para los ciudadanos.
La comunidad educativa lleva semanas saliendo a la calle convirtiéndose en la marea verde. Por ahora y como en las protestas anteriores, la participación de los alumnos ha sido floja en el conjunto del Bajo Aragón, si bien es cierto que muchos jóvenes alcorisanos salieron ayer a la lectura del manifiesto en el Ayuntamiento de la localidad. Y es que los claustros de profesores de cada instituto y colegio se enfrentan al reto de hacer ver a la sociedad que las protestas no se sustentan en la voluntad de mantener sus supuestos privilegios o salarios. Los docentes, al igual que el resto de funcionarios, han sufrido congelaciones de sueldo a lo largo de las últimas décadas y no han salido a la calle de manera continua hasta ahora. Lo hacen porque ven que el conjunto de la sociedad puede verse afectado por los recortes educativos.
Así lo reza en el manifiesto aprobado ayer por los profesores del IES Bajo Aragón de Alcañiz. El documento se basa en promover el modelo público como único garante del desarrollo de la sociedad, eliminando las desigualdades socioeconómicas de los jóvenes. Además, rechaza los cambios que se prevén introducir, como el aumento de número de alumnos por aula, una propuesta que haría menguar la calidad del sistema educativo.
Por este motivo, los docentes exigieron la derogación del decreto de educación aprobado en el mes de abril y el compromiso político por redistribuir mejor los recursos económicos en beneficio de la educación. Estas y otras ideas se escucharon en las dos concentraciones del miércoles. La primera fue en las puertas del IES y la segunda en la plaza España de Alcañiz, donde secundaron la protesta de la Plataforma en defensa de los servicios públicos y derechos sociales del Bajo Aragón Histórico.
Muchas voces, un contenido
La protesta de ayer en el centro de Alcañiz aunó a los sectores públicos del territorio. Empezó el portavoz de Sanidad, Antonio Abós, un médico con 26 años de carrera a sus espaldas. Abós denunció que, debido a los recortes, la Unidad de Atención y Seguimiento de Adicciones (UASA) en la que trabaja había pasado de tener cuatro profesionales a tener solo dos (un médico y un psicólogo).
Siguió la protesta el sector de la educación, de la mano de la portavoz Sara Agud, quien expuso el manifiesto que había sido aprobado por la mañana. Una vez más, la voz unánime del claustro del IES Bajo Aragón reiteró la necesidad de mantener los servicios educativos en el medio rural. Asimismo, recordó el impacto que puede tener para las familias del territorio el incremento de las tasas universitarias, ya que además de pagar más por las matrículas de los jóvenes, deben pagar alquiler de vivienda y desplazamiento.
La mayor ovación durante la protesta la arrancó el minero José Luis Calzada, que se desplazó al centro neurálgico contra los recortes durante el día de ayer para reivindicar la postura del sector minero. "Con los recortes, los servicios públicos se están resintiendo; nosotros nos sumamos porque dentro de un mes nos van a cerrar las minas", dijo. También recordó a los asistentes que sus compañeros estaban en plena marcha de protesta a Zaragoza en defensa de la minería.
La ronda de reivindicaciones la cerró Pepa Griñón, que ejerció como portavoz de la Plataforma en defensa de los servicios públicos y derechos sociales del Bajo Aragón Histórico. Griñón leyó el manifiesto de esta nueva entidad y criticó que la crisis sirva de excusa para eliminar unos derechos que benefician al conjunto de la sociedad. Sin embargo, el auge de su intervención se produjo cuando contó la fábula del medio pollito. Este personaje, a quien el rey de su territorio, le había quitado medio real, fue hasta el palacio y no paró hasta que consiguió lo que quería. Al grito de "Pío, pío, pío, quiero lo que es mío" el sector público bajoaragonés impregnó de protesta social la plaza España de Alcañiz.
Protestas en Alcorisa y Andorra
Los centros educativos de Alcorisa actuaron ayer bajo un mismo paraguas y aglutinaron en el manifiesto las reivindicaciones del IES, el colegio de primaria, los CRA y la escuela de música. Más de 200 personas secundaron esta protesta ayer por la tarde.
Por su parte, en Andorra la participación fue más dispar ya que la Asociación de Padres y Madres de los Alumnos explicó que no coincidía con el procedimiento seguido por el claustro. Sin embargo, la protesta en el IES Pablo Serrano fue seguida por la mayor parte de los profesores y por algún alumno.
Por la noche, tuvo lugar el encierro en los centros de secundaria de las tres localidades, Alcañiz, Andorra y Alcorisa, que reunió a una veintena de personas en cada centro.
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