Las miradas capturadas en tonos grises y sepia tenÃan algo de genuino que se ha ido perdiendo con los avances tecnológicos y la difusión, cada vez mayor, de imágenes instantáneas en los momentos más banales de la vida. A principios del siglo XX, las fotografÃas eran retales importantes de la existencia de cada protagonista. Se encargaban de capturar sólo aquellos momentos que merecÃan la pena ser capturados. Y, por eso, el trabajo de los fotógrafos de antaño (o de los afortunados que tenÃan una cámara fotográfica) se valoraba durante generaciones. Como parte de cada uno de sus sonados aniversarios, los quintos de 1948 de La Portellada han querido reunir toda esta esencia personal que fue capturada en su municipio a lo largo de décadas. El objetivo de la iniciativa es crear un libro fotográfico que reúna a decenas de generaciones del municipio y plasme sobre el papel el destino común de familiares y vecinos en lo que ha sido la historia reciente de La Portellada.
Â
Los instigadores de esta iniciativa, Marc Villoro, Sebas Bacardit, Maria Rosa Monreal y Antoni López, tienen claro que les queda un duro camino por delante. Ellos forman parte de la quinta que ha promovido la publicación y su trabajo durante los próximos años se basará en recopilar todas las fotografÃas antiguas que les hagan llegar vecinos y descendientes de La Portellada. Por el momento, ya llevan más de 30 historias familiares reunidas en imágenes que les ha ido enviando la gente. Pero el municipio, que ahora cuenta con poco más de 250 habitantes, dará mucho más de sÃ, especialmente si se reúnen las fotografÃas de todos aquellos que emigraron a ciudades como Barcelona o Zaragoza. El proyecto no solo consiste en recibir fotografÃas y escanearlas para crear un archivo común, sino que los impulsores del libro también van recopilando los nombres de cada persona retratada y sus vÃnculos familiares.
Está previsto que el libro vea la luz en 2015, aunque los encargados de promover la iniciativa no pueden establecer una fecha definitiva por si surge algún inconveniente que retrase la publicación. Por el momento, los quintos ya cuentan con editor y con prologuista de lujo: el exitoso escritor mexicano descendiente de La Portellada, Juan Villoro. Pese a que resulta una iniciativa atractiva, el libro supone un esfuerzo y una dedicación horaria que los miembros de la quinta de 1948 arañan de su tiempo libre.
Si tiene el mismo éxito que los otros proyectos que han desarrollado para conmemorar sus aniversarios, la publicación fotográfica se convertirá en el mejor testigo de la historia de la gente de la localidad.
Una quinta con solera
Quienes no conozcan el modus operandi de esta quinta de La Portellada pensarán que tienen una forma muy complicada de celebrar sus fechas importantes. Nada más lejos de la realidad. Este es el segundo libro que editará la cuadrilla de amigos después de que en 1998 publicaran una recopilación de cuentos de la tÃa Pascuala. El trabajo tiene por nombre ‘Davall de la figuera’ (Bajo la higuera en castellano) y recoge los cuentos tradicionales que la entrañable vecina Pascuala contaba a todos los niños de la localidad. El trabajo del libro, que además incluÃa un CD para todos aquellos que no saben leer en catalán, consiguió que pasaran a la posteridad decenas de relatos que se explican desde tiempos inmemoriales en La Portellada.
Más allá del trabajo editorial, los quintos de 1948 han sido los precursores de iniciativas que actualmente pueden disfrutarse en el municipio. Ellos fueron los primeros ‘Correfocs’, grupo que continúa en la actualidad y que nació en 1988 para conmemorar los cuarenta años de los miembros de la agrupación. Además de conformar los ‘Correfocs’, los quintos fueron los encargados de construir la llagosta (o saltamontes) con fibra de vidrio que acompaña la actuación del grupo. En otros de sus aniversarios, los quintos se han encargado de restaurar la ermita, de construir un gran tablero para hacer ‘calçotades’ y de reponer la lámpara de la iglesia parroquial de La Portellada.






