Los proyectos de Aragón saldrán adelante una vez que los propios aragoneses crean en ellos. El escaso seguimiento local de la Vuelta Ciclista a España (escaso en comparación con otras Comunidades Autónomas) pone de manifiesto uno de los eternos problemas que padecen los aragoneses. Cuando miramos con admiración los triunfos de otros territorios y criticamos la falta de oportunidades para Aragón, deberíamos caer en la cuenta de que buena parte de nuestros errores muchas veces nacen de nosotros mismos. Que la Vuelta Ciclista atravesase las calles de Alcañiz y terminase una etapa en Motorland fue una enorme oportunidad de promoción para nuestra zona que debería haberse apoyado saliendo a las calles para que, más allá de nuestras fronteras, se viese que esta tierra está viva, tanto en la ciudad como en el circuito. Apenas un par de centenares de personas siguieron la prueba en la avenida Aragón, y la grada de Motorland solo se ocupó al 50%. Ahora, los responsables del circuito trabajan en una gran campaña de promoción para levantar la venta de entradas para Moto GP, azotada por la crisis y las críticas desde el propio territorio. Se invertirán más de cien mil euros en ella y, seguramente, implicará análisis simplistas acerca de en cuántas otras cosas se podrían haber pagado con ese dinero. Resulta frustrante que determinados sectores den la espalda a los proyectos propios, cuando deberían constituir una de las marcas diferenciadoras de Aragón y ser respaldado por la sociedad. En otras Comunidades lo habrían convertido en bandera, y aquí se le dan bofetadas como si la solución a la crisis económica estuviese en tirar piedras contra nuestro propio tejado. La Comunidad no ha sabido promocionarse, y nunca ha tenido una marca única que vender. Es más, se multiplicaron las competencias turísticas en comarcas, ayuntamientos, diputaciones y DGA. Ahora, el ejecutivo autonómico ha lanzado su nueva marca Aragón, y ya se han escuchado voces críticas acerca de si el logotipo es simple o soso. Si queremos vender la Comunidad, urge un cambio de mentalidad que empiece por nuestra propia sociedad.
Remar a favor desde el territorio
Los proyectos de Aragón saldrán adelante una vez que los propios aragoneses crean en ellos. No deberíamos criticar la falta de oportunidades cuando ni siquiera somos capaces de apoyar lo nuestro.
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