El túnel
Desde hace un par de semanas, una treintena de mineros chilenos concita la atención de medio mundo. Su encierro involuntario en las entrañas de la tierra a 700 metros de profundidad ha suscitado el apoyo unánime de la comunidad internacional. Todo depende de un túnel. En él han depositado sus esperanzas. Ayer comenzaron a perforarlo. 60 centímetros de diámetro y casi un kilómetro de longitud por el que quieren sacarlos. Si todo va según lo previsto, los extraerán embutidos en una especie de cápsula en un viaje de quince minutos que se antoja eterno y claustrofóbico en busca de la luz. De momento, una sonda de escasos centímetros los mantiene conectados con el exterior a modo de cordón umbilical ante los ojos del mundo.
